En algunos momentos debemos reflexionar a otra escala

El día al día, nuestras necesidades personales nos impiden reflexionar en lo que puede estar ocurriendo a otra escala y como nos impactará en el futuro.
Estoy leyendo los libros de Pedro Baños y me están poniendo el foco en cosas que se me pasaban desapercibidas.
Tratan sobre geopolítica, inteligencia (espionaje), y manipulación mental (en particular este último libro).

Yo creo que Europa puede darse por amortizada, y ya veremos lo que pasa con el mundo Angloparlante y el Dólar americano que ha sido el dominante desde la ultima gran guerra.
¿Cuál va a ser nuestro papel en esta partida? La verdad que me gustaría ser algo más que un peón sacrificable en manos de políticos “inútiles”.

La pena es que las herramientas que parecían que nos iban a permitir mayor libertad, mayor capacidad de colaboración, y mayor solidaridad (las redes sociales) se están convirtiendo en las mayores herramientas de manipulación y de control.

El enfoque de gran parte de la sociedad ante estos problemas es no pensar en ellos. Parece que cuando algo es demasiado grande o complejo para intentar intervenir lo mejor es ignorarlo para no sentir impotencia y ansiedad.

Como ingeniero, sé que la parte más importante de una solución es la identificación y definición del problema, y eso pasa por no taparnos los ojos y las orejas. Muy al contrario. Debemos afinarlos y estar atentos a todos los estímulos que aporten información, nos permitan reflexionar y conformar ideas y visiones para el futuro que se esta construyendo. Nos espera una época bien interesante y muy acelerada. Lo que los romanos tardaron 500 años en recorrer, nosotros vamos a tardar bien poco :grimacing:.

Desde luego el título está muy bien puesto, y no es fácil hacerlo.
Con frecuencia acudo al refranero, y una de las frases que más me gustan es “Lo poco espanta y lo mucho amansa”.
Ello me lleva a pensar en que la preocupación por las gilipolleces es inversamente proporcional a su tamaño, las aceptamos mejor cuanto más grandes son, con frecuencia las adoptamos como dogmas.

Muy buen artículo, Hilario.

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Esto es un tema en el que se mezcla la realidad y la conspiración. Cada uno pone la frontera entre un campo y el otro dependiendo de varios factores.
Las redes sociales son eso, redes. Y lo bueno de las redes es que sabes cómo está conectada. Si quieres romperla, gestionarla o modificarla a tu interés puedes hacerlo puesto que sabes cómo está conectada.
Pues en una red social se sabe con quién te comunicas, lo que dices y lo que te gusta. Se puede saber si eres disidente o te relacionas con disidentes. Se pueden censurar entradas o comentarios que difieren de lo que el sistema ve como correcto.
Nos han hecho creer que la libertad es cumplir las normas, y que salirse de ellas es libertinaje. Los animales sólo siguen las normas que la naturaleza les impone. ¿Son unos libertinos, o solamente son libres?
La RAE define la palabra ‘libre’ en su decimoprimera acepción como “Independiente o no sujeto a una autoridad superior”. Yo desde luego no conozco a ninguna persona que lo cumpla.
Una plataforma digital que nos enlaza unos con otros y registra nuestros comentarios, no es de sorprenderse que sea una buena forma de clasificarnos, una herramienta de control. Sólo podría ser una herramienta que permitiese libertad sin ser herramienta de manipulación ni control si no perteneciese a una empresa ni estuviese sujeta a leyes.

Mi idea es que ni vivo en una democracia ni soy libre. Intercambiar información donde se registra esa información, desde dónde, cuando y a quién la mando, y se decide lo que puedo o no decir… No lo entiendo como libertad. Pero sí lo veo una fabulosa herramienta de etiquetar a la gente y mantenerla bajo control, pues sabes quien opina de forma que se aleja de “lo correcto y tolerable”, y con quién se relaciona.

El libro "Retorno a un mundo feliz ya hablaba de control y manipulación de masas en 1958.

Un tema se que puede ampliar mucho y que abarca a más cosas que la interacción digital entre las personas.

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A veces la preocupación por gilipolleces nos dispersa de preocuparnos por problemas que no sabemos cómo afrontar.

En mi caso… en algún momento pensé que las redes sociales como Facebook y otras permitirían mayor libertad e intercambio de ideas… cuan equivocado estaba.
Son lo contrario. Son la mejor herramienta para normalizar el pensamiento. Tal como comentas, para que hubiese realmente libertad, no debería haber control central, nadie que pudiese decir “esto es correcto o esto incorrecto”, y esta situación no ocurrirá mientras la red sea propiedad de alguien.

¿Block Chain nos ayudará a ir a algún sistema realmente distribuido y no controlado centralmente?

No sé cómo funciona Block Chain, pero opinar libremente no depende solamente de que puedas escribir, sino de que no hayan consecuencias dependiendo de lo que escribas.
Somos “libres” para cometer ilegalidades, pero no impunes ante la ley. Puedes circular a 200 Km/h en una autovía, pero se expones a ser sancionado si lo detectan las autoridades.
Entonces la libertad no sólo ve puede ver coartada por las herramientas, sino también por las leyes que dictan cómo puedes usar esas herramientas.

Otra pregunta interesante que podríamos hacernos es a cerca de la gratuidad de estas aplicaciones. Si cuestan un “güevo” el desarrollarlas y mantenerlas, ¿porqué son gratis?, incluso algunas de las que no contienen anuncios son gratuitas. ¿De donde sacan la pasta para mantenerse?
Debe de ser, como dice Sergio, del análisis de la información, que dicen aseguran ser privada.

Sería lógico pensar que se lucran vendiendo datos. Pero no caigamos en el error de pensar que por el hecho de pagar por el producto los datos van a estar seguros.
De todas formas nos preocupa qué hacen las empresas de las aplicaciones con nuestros datos, y no nos preocupamos de lo que hacen las empresas con los datos de los currículums que les enviamos.
Es una cosa que me planteé en su día; me preocupa que se monitoree qué busco en internet, pero luego voy regalando currículums con datos como mi nombre, dirección, teléfono, estudios y experiencia profesional entre otros.

El ser humano es curioso.

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